Los Pies, Esos Grandes Olvidados

 

La naturaleza nos ha dotado de pies fuertes, resistentes, capaces de soportar nuestro peso y largas caminatas.

¿Sabías que a lo largo de nuestra vida recorremos a pie una distancia equivalente al viaje de ida y vuelta a la Luna?

Sin embargo, a la hora de cuidar nuestro cuerpo, ellos son siempre los grandes olvidados.

Todos deberíamos prestar mayor y mejor atención a los pies. El trato que les damos no sólo influye sobre su funcionamiento sino sobre el funcionamiento de todo nuestro cuerpo y nuestra mente.

Cada una de las partes del cuerpo y sus funciones tiene su correspondiente punto reflejo relativo en el pie. Este es el principio básico de la Reflexología.

Trabajando los puntos reflejos de los pies podemos estimular cualquier órgano, función o parte del cuerpo que esté tensa, congestionada o dañada a causa de un accidente, lesión y/o enfermedad.

Al disgregar la tensión ayudamos al sistema a eliminar las toxinas, se reduce el dolor de manera espectacular y animamos al cuerpo a curarse a sí mismo.

En los bebés y los niños los efectos de la Reflexología son casi inmediatos. Es una excelente terapia para acompañarlos en cualquier desequilibrio físico-emocional, potenciar su sistema inmunológico y fomentar salud y bienestar. El resultado de todo ello deriva en niños más felices, sanos, independientes, autónomos y conscientes.

 

 

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